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El niño que descubrió la puerta al mundo

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La historia

Un hombre con corazón

Tomi en carne y hueso

Juan Manuel Lopera es el fundador de Aulas Amigas, una de las ideas que hoy está revolucionando la educación en Colombia. Su historia es descabellada, improbable y humilde. Y el reflejo de que hasta donde no se espera está, latente, una grandeza descomunal.

 

El 5 de julio de 1986 a las 11.18 de la mañana el papa Juan Pablo II aterrizó en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín donde más de 800.000 personas lo esperaban. Ese mismo día, sin anestesia, nació en el hospital León XIII cerca al centro de la ciudad el tercero de los tres hijos de los Lopera. “Que se llame Juan Pablo”, dijo una enfermera mientras miraba por la ventana el helicóptero en el que venía el Papa. Pero por una promesa hecha meses atrás se llamó Juan Manuel, como su padre.

 

El Papa se fue pero Juan Manuel se quedó viviendo en un segundo piso, con un patio al que se llegaba después de bajar 13 escalones y pasar un solar donde vivían un árbol de limón, dos de mango, uno de guanábana, uno de naranja dulce y uno de naranja agria.

 

Su papá, al igual que su abuelo y su bisabuelo, trabajaba jornadas extensas en Fabricato y se inventaba todo tipo de empresas familiares que iban desde un taller de motos hasta un negocio de marcación de palomas mensajeras. Su mamá, el motor más importante de su vida, se dedicaba a cuidar los hijos, no solo de los pequeños golpes que va dejando el paso de la niñez a la juventud, sino del barrio La Mesa en el municipio de Bello durante la década de los años noventa cuando Medellín era la ciudad más violenta del país y Colombia la insignia de la violencia en el mundo.

 

En medio de ese barrio, de esos árboles y de esa realidad, Juan Manuel le aprendió la creatividad a su hermano mayor, Sergio, quien perdió la timidez a punta de clases de teatro y, en medio del catolicismo, la muerte y los viajes al hospital por un asma atenazante, llegó a la adolescencia con la mente y el corazón intactos.

 

Pero la violencia no desaparece, solo se transforma. A los 12 años lo atraparon guardando un cuchillo en su casillero del Colegio. Ese día vio a su mamá destrozada por primera vez. Lo castigaron dándole donde le dolía. Le eliminaron su pinta de skater cortándole el pelo y lo sentenciaron a unas vacaciones de estudio.

 

En ese momento un profesor de matemáticas le cambió la vida. Junto con su mamá consiguió un computador de segunda que llegó a la habitación de al lado, contigua a la de Juan Manuel y su hermano. Él recuerda que el aparato era tan preciado que tenía un cuarto propio mientras que ellos compartían el suyo. Entendió muy rápido que esa era su puerta al mundo cuando descubrió que en la madrugada, de 12 a 6 de la mañana, EPM tenía un usuario gratuito con el que podía navegar el tiempo que quisiera.

 

Así sus noches se volvieron bites y direcciones. Tanto, que al final del mes regañaron a su hermanita porque la factura del teléfono llegó por los cielos. Pero al mirarla más de cerca vieron que el saldo de más era por ‘Servicio de Internet - Noche’ y Juan Manuel no tuvo otra opción que aceptar sus cargos. El descubrimiento de la tecnología se unió con el de las matemáticas por las que descubrió una pasión tardía.

 

Un día el computador se dañó después de una noche en la que, con un cuchillo de cocina, intentó abrirlo para entenderlo mejor. Cuando le pidió a un amigo de su hermano que lo arreglara no solo le enseñó a hacerlo, sino que le prestó un programa para crear virus. Ese fue su primer diseño: un virus que le mandó a un amigo que no le había devuelto sus CD.

 

De ahí en adelante todo es cuento. Aprendió a hacer animación 3D y a programar microcontroladores. Luego comenzó a hacer anuarios digitales que terminarían siendo su primer negocio. Aunque nunca finalizó una carrera universitaria inventó Cacatú, un sistema de llamadas de entrada y salida que queda grabado; Califca.la, el sistema que decodifica, lee y entrega los resultados de los exámenes del ICFES; y E-Kampus, un campus virtual donde cualquier persona puede simular ser un empresario y ver cómo su proyecto va desde la creación del plan de negocio, hasta la constitución de la compañía en cámara de comercio, contratación de empleados, compra de maquinaria y equipos. Todo esto le permitió, antes de los 20 años, tener el dinero suficiente como para ser el dueño de su vida.

 

En un evento del SENA vio por primera vez un tablero inteligente. Cuando el entonces rector de la institución preguntó quién tenía algo así, listo para podérselo comprar, él levantó la mano. No tenía el programa, pero en 13 días lo desarrolló con base en el modelo de un café internet que ya había vendido. Así nació Sara, un tablero inteligente diseñado en su totalidad por él. El Sena no lo compró, pero Juan Manuel se mudó a Bogotá y en TecnoParque terminó de desarrollarlo.

 

Al mismo tiempo fue diseñando Tomi, el corazón de su empresa principal: Aulas Amigas. Tomi es el hermano mayor de Sara. Un producto que parece un pequeño robot blanco, pero que en realidad es un tablero inteligente que puede ser proyectado en cualquier superficie. Cualquiera. Un árbol, pisos, incluso cuerpos humanos. Es la posibilidad de tener un tablero táctil en cualquier lugar del planeta. Se maneja con un esfero y trae múltiples programas educativos que han sido desarrollados por el equipo de Aulas Amigas y por profesores de todo el país que pueden subir sus contenidos a una plataforma diseñada por Juan Manuel. Así se está creando la red de educación colaborativa más grande de Colombia.

 

Testimonio de esto es que los docentes están dispuestos a pagar por tener un Tomi en sus aulas. Para Edna Piña, profesora de la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco de Cartagena, usar Tomi no solo es fácil, sino eficiente: Se puede subir a cualquier computador desde una memoria usb y se pueden consultar varias herramientas a la vez, como audios y videos y acceder a clases diseñadas por otros profesores que usen el programa. Esto es una nueva manera en la que los maestros se motiven y entiendan el tamaño de su labor, pues ven en tiempo real lo que están haciendo otros profesores.

 

Los niños, por otra parte, sueñan con Tomi. El nivel de estímulos que les proporciona este tablero no solo les ayuda a poner más atención en clase, sino que los inspira a aprender de una manera diferente y a entender que el mundo, a pesar de su tamaño, es cercano.

 

El impacto de este invento ha sido tan grande que ya está en más de 7.000 colegios del país, 300 en Ecuador, 2.000 en Argentina, 100 en México, 200 en Costa Rica y 10 en Brasil.

 

 

Aunque tiene un aire tímido cuando comienza a hablar se prende un ingrediente indescifrable que lo hace magnético. Así es Juan Manuel Lopera, un innovador que hoy tiene 28 años y que aunque lejos, sigue siendo el niño intrépido que quería inventar cosas con su papá en el barrio La Mesa de Medellín.

 

Al preguntarle qué viene para Aulas Amigas dice que su visión es, para 2017, llegar a por lo menos a 80.000 en Latinoamérica y operar en más países. Todo para dignificar a los maestros. Cree que lograr la meta de que Colombia sea el país más educado de la región no es imposible. Su lema es levantarse cada día pensando en lograr todo lo que parezca imposible y cree que ese debe ser el motor de cada colombiano.

 

Para él la labor más importante del gobierno y de los emprendedores en educación es recordarles a los maestros que su profesión es una vocación, que es la labor más importante del mundo y la más inspiradora.

 

No cree que la clave esté en modelos internacionales, sino en cómo volver colaborativo el desarrollo de los contenidos educativos y se mantiene fiel a sus creencias de niño: “Rehúyo de cualquier cosa que se le quiera imponer a mi imaginación, a la libertad de crear, a la libertad de destruir esa realidad para escribir otra, probablemente más horrible y verdadera”.

 

Para mostrar los efectos transformadores que tiene Tomi en los salones de clase Semana Sostenible habló con Olga Monroy, profesora del colegio Simón Rodríguez sede A de Chapinero en Bogotá que dicta y prepara sus clases usando este tablero digital.

 

Semana Sostenible: ¿Cómo conoció la iniciativa?

 

Olga Monroy: La iniciativa de las Aulas Amigas la conocí en el Colegio Distrital Simón Rodríguez ubicado en la localidad de Chapinero en Bogotá; institución en la que me desempeño como docente en el área de matemáticas. Participe en una charla de 3 sesiones en donde nos mostraron su aplicabilidad en el aula de clase.

 

Semana Sostenible: ¿Cuántos jóvenes han participado de Aulas Amigas?

 

O.M.: En el colegio todos los cursos participan de las Aulas Amigas. Inicialmente se tenían 3 Aulas y actualmente todos los salones tienen las instalaciones pero aún no se han entregado formalmente. Personalmente trabajo con 3 cursos de grado undécimo, 2 cursos de grado décimo y un curso de sexto. Aproximadamente 180 estudiantes.

 

Semana Sostenible: ¿Qué opinan los alumnos cuándo participan en la iniciativa?

 

O.M.: Los alumnos se han motivado mucho más hacia las clases ya que ellos participan de manera interactiva y ahora sí, todos quieren “pasar al tablero”. Además, ellos ya han aprendido a trabajar importando imágenes, videos, hacen presentaciones en las que capturan imágenes y hacen énfasis en frases importantes, por ejemplo. Les parece interesante ya que ven las clases de una manera diferente más clara y completa y sobre todo con aplicabilidad a actividades cotidianas.

 

 

Semana Sostenible: ¿Cómo ve el futuro de Tomi como impulsor de la educación en Colombia?

 

O.M.: Tomi es una herramienta que simplifica las tareas de creación y difusión de contenidos lo cual facilita la integración de las TIC en la educación. Tomi es un medio audiovisual que permite convertir cualquier superficie en una pantalla táctil interactiva que tiene un lápiz óptico de fácil uso por lo cual facilita el proceso de formación aunque para algunos docentes puede ser un obstáculo.

 

Me parece que tiene mucho futuro como impulsor de la educación ya que aumenta la atención y retención de contenidos pues se presentan de manera más atractiva e interactiva, además permite que varios alumnos trabajen al tiempo en el tablero, lo que fortalece el trabajo en grupo y complemento de ideas.

 

Con Tomi los maestros disponen de más recursos como grabación, impresión, captura de imágenes y obtiene una respuesta positiva de los estudiantes ya que puede preparar clases mucho más atractivas, documentadas, completas, etc. Otro punto a favor es que posee muchas herramientas incorporadas como calculadora, acceso directo al office que permiten un trabajo más rápido y efectivo.

 

Semana Sostenible: ¿Qué experiencia personal ha tenido con Aulas Amigas?

 

O.M.: Con la plataforma de Aulas Amigas preparo mis clases con mayor facilidad en mi computador, la guardo en la USB  con notas, fecha e imagen del tema y la llevo al salón de clase. Realizo clases completas en la que importo videos, imágenes, texto entre otros. Todos los trabajos que realizo quedan guardados, lo que me permite retomar el tema en otro momento bien sea para hacer una retroalimentación o para trabajar con otro grupo de alumnos. De esta manera puedo aplicar un método de mejoramiento continuo en mis clases ya que las voy complementando a medida que voy teniendo experiencia con cada grupo.

 

En el aspecto pedagógico motiva bastante a los alumnos, su atención se centra en la clase ya que es un método novedoso para ellos y con herramientas que llaman su atención, adicionalmente se obtiene mayor participación desarrollando temas de tipo interactivo.